Experto ofrece conferencia en la UG sobre derechos políticos de infancias y adolescencias

Guanajuato, Gto.- El Mtro. Daniel Delgado Ávila ofreció en la Universidad de Guanajuato (UG) la conferencia magistral: “¿Quién cuenta en la democracia? Autonomía progresiva y derechos políticos de infancias y adolescencias”, invitado por la División de Derecho, Política y Gobierno (DDPG) en colaboración con la Cátedra de Derecho Público y el Cuerpo Académico de “Gobierno, Instituciones y Organizaciones en el contexto de la Globalización”.

En comunicado de prensa se informó que este evento estuvo bajo la coordinación académica de la Dra. Karla Alejandra Escárcega Robledo, profesora investigadora adscrita al Departamento de Derecho; y la Dra. Lidia Ángeles García González, profesora investigadora del Departamento de Estudios Políticos y Gobierno, con la moderación de la alumna de la Licenciatura en Ciencia Política, Paulina Natalia Espinosa Armendáriz.

El Mtro. Delgado Ávila es Licenciado en Derecho por la UG y maestro en Derecho Constitucional por la Universidad Iberoamericana, ha sido visitante profesional de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, docente en Universidades de México, Estados Unidos y España. Desde hace 25 años forma parte de la carrera judicial en el Poder Judicial del Estado de Guanajuato, en donde actualmente se desempeña como Magistrado en materia civil.

La idea de ofrecer esta conferencia a la comunidad estudiantil surgió a raíz de los contenidos impartidos en las Unidades de Aprendizaje (UDA) de los Departamentos de Derecho y Estudios Políticos y Gobierno de la DDPG, a cargo de las profesoras que coordinaron académicamente el evento.

El propósito de este ejercicio académico fue el análisis y reflexión sobre la autonomía progresiva y derechos políticos de infancias y adolescencias, que es un tema que tiene un abordaje desde la responsabilidad parental comprendida como conjunto amplio de derechos y deberes orientados hacia la promoción y salvaguarda del bienestar de las niñas y niños.

Estos derechos incluyen el cuidado, la protección y la educación; el mantenimiento de las relaciones personales; la determinación de la residencia; la administración de la propiedad y la representación legal; es decir, aquellos derechos, deberes, poderes, responsabilidades y autoridades que, por ley, tienen padre y madre (o, en determinados casos, un tercero) en relación con el niño o la niña y sus bienes.

“¿La democracia empieza a los 18 años?”, cuestionó en su disertación el Mtro. Daniel Delgado Ávila, quien reflexionó sobre lo restrictivo que son los espacios de participación política para las infancias y adolescencias, y que ésta no se reduce solamente al voto en las urnas.

Qué pasa con las personas que son menores de 18 años, cuestionó, cómo participan y cuáles son los mecanismos que se hacen efectivos para este fin. En ese orden, afirmó que la democracia no empieza con el voto y sostuvo que existe una invisibilidad de los derechos de las infancias y de las adolescencias.

“Esto ha venido sucediendo porque no se les ha considerado verdaderos sujetos de Derecho”, insistió. Por ejemplo, antes de los 18 años no pueden tomar ninguna decisión legal de derechos políticos sin la credencial del INE.

Entonces, es a partir de la autonomía progresiva que se garantiza el ejercicio de estos derechos desde el nacimiento hasta los 17 años, dijo, a través de diversas instituciones se han generado espacios para ejercer esos derechos, más diálogo con las infancias y adolescencias, a pesar de la cultura autoritaria coexistente.

El conferencista reiteró que la democracia no comienza con el voto, sino cuando una persona es escuchada. Bajo el fundamento jurídico de la Convención sobre los Derechos del Niño artículo 12, que habla sobre el Derecho de la niñez a expresar su opinión en todos los asuntos que le afecten, artículo 5 de la Orientación parental conforme a la evolución de las facultades de la niñez y el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece que el Estado está obligado a garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Asimismo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuenta con un Protocolo para Juzgar con perspectiva de Infancia y Adolescencia, que sustenta La niñez como sujeto de derechos, no como objeto de tutela paternalista.

El conferencista concluyó su presentación argumentando que una democracia que no escucha a la niñez no está formando ciudadanía, sino que está formando obediencia.