Imagen y cartonería en el corazón de la UG

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Benjamín Pacheco López

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Guanajuato, Gto. 30 de septiembre de 2010.- Imágenes imposibles integradas por medio de la fotografía digital y el imaginario colectivo mexicano recreado por medio de calaveras y diablitos de cartón, forman parte de las propuestas visuales expuestas en la Universidad de Guanajuato (UG).

Un total de 14 fotografías de Jesús Herrera y muestras del artesano productor José Antonio Hernández Mendiola, se exhiben en el patio del Departamento de Derecho de la UG.

La primera se titula Foto ilustración, y el espectador tiene la oportunidad de apreciar pequeños universos oníricos en los que abundan las estatuas y las columnas de corte clásico, las alusiones celestes, los desnudos sugerentes, integrados bajo la óptica de Jesús Herrera.

El fotógrafo gusta de empalmar distintas realidades bajo un mismo plano, donde habitan personajes y elementos simbólicos como relojes, cráneos, y hasta vitrales en forma de alas de ángel.

Los tonos empleados por el artista sugieren calidez, en otros hermetismo y misterio; coloca acentos religiosos y de erotismo, con  actitudes de incitación, o simplemente la belleza de una mirada que transita hacia la madurez.

A la vez de lograr un paseo onírico, de sueño y muerte, también transita por elementos característicos como la iconografía japonesa y el misticismo de la India.

En el caso del artesano José Antonio Hernández Mendiola, su trabajo abarca más de 30 piezas que incluyen alucinantes figuras de alebrije, aquellos conocidos demonios condenados a soportar formas dispares y coloridas, en las que se asoma una muerte burlona.

También crea postales en forma de papel maché, donde hay calaveras y diablitos elevando un globo, horneando pan que más tarde será llevado en canastas equilibradas sobre sus cráneos lisos y redondos, o jugando al palo encebado con su cima de promesas vueltas comida, bebida y ropas.

Hernández Mendiola también evoca la infancia por medio de juguetes típicos como el caballito enganchado a una caña, figura suficiente para alimentar la imaginación de un niño, así como rinocerontes y elefantes también a la espera de ser montados.

La cartonería incluye imágenes en honor al pintor mexicano Posada, y los trabajos más elaborados incluyen un demonio, una calavera panadera y hasta un ángel montado en una bicicleta puestos a repartir los productos por un México lleno de color, en cuyas calles se cruzan otros seres de ultratumba también dedicados al comercio de pájaros cantores, rehiletes, algodones, manzanas acarameladas, ollas de barro y alcatraces al estilo Diego Rivera.