La teoría literaria en Grecia: Platón

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El pensamiento de Platón sobre la literatura ni se encuentra reunido en una obra determinada ni es homogéneo. Vamos pues a dividir los estudios estéticos de Platón en dos grandes partes. En la primera colocándonos en una perspectiva diacrónica intentaremos situar a Platón dentro de la teoría literaria griega anterior y en la segunda intentaremos formar un cuerpo doctrinal semejante a lo que podría ser la poética que Platón no escribió  nunca.

Busto de Platón (Foto: Especial)

De forma nada sistemática, por supuesto, se encuentran alusiones al arte literario entre los mismos artistas anteriores a Platón. Según Plutarco, Simónides de Ceos consideraba la poesía como una pintura que habla y la pintura como una poesía que calla. Píndaro es llamado por una de sus comentadores modernos “el más antiguo crítico literario de Europa”.  Entre los poetas trágicos, Eurípides critica en su Electra la forma en que Esquilo escribe la Coéforas. Entre los autores cómicos es en Aristófanes donde encontramos el mayor número de juicios, dentro de un espíritu conservador: admira a Esquilo y Sófocles mientras critica duramente a Eurípides y a los sofistas y retores.

En lo concerniente a los practicantes del arte, esto nos demuestra que ya antes de Platón hay una conciencia del arte literario como un dominio particular de las artes.

Más interesante resulta el pensamiento de los sofistas y tratadistas de retórica, pues sus intereses van dirigidos explícitamente al estudio del lenguaje y su poder.

La concepción del arte como creador de ilusión, pues entre lo verdadero y lo falso está lo que “parece verdadero” pertenece a Gorgias.

Platón nace en el año 427 y, como aristócrata, recibe una esmerada educación artística llagando a cultivar la poesía y la tragedia. A la muerte de Sócrates se dedica enteramente a la filosofía, rompiendo con su anterior dedicación literaria y política.

La forma dialogada de la obra platónica se enmarca en la tradición sofística y socrática, sin descartar la influencia de la forma escénica, si no olvidamos las tragedias escritas en su juventud.

Dos ideas importantes relacionadas con la literatura aparecen en el diálogo Protágoras: primero la poesía se coloca en la categoría de las artes creadoras de ilusión como la sofística. En segundo lugar muestra que todas las interpretaciones de un texto son posibles, para terminar refiriéndose a los poetas como aquellas personas “a quienes no se puede preguntar qué han querido decir y a quienes cuando se los invoca a raíz de de una cuestión que los razonamientos no han podido resolver, los unos hacen decir una cosa y los otros otra.”

En el Hipias Menor hay que destacar la idea de la inmortalidad de los textos poéticos para responder a las cuestiones planteadas.

El Ión tiene interés para el estudio de la psicología de la creación más que para el de la forma poética.

En relación con la literatura destaca en La apología de Sócrates la concepción de la poesía como actividad que no tiene que ver con la sabiduría, con un conocimiento de la realidad.

Aunque no faltan alusiones a hechos propios de la lengua poética, no hay en el Cratilo, diálogo dedicado al lenguaje, una diferenciación neta entre lengua poética y lengua cotidiana o común. Toda la discusión gira entorno de la adecuación del nombre y la cosa designada.

La retórica es el arte del discurso formado por sílabas y palabras, y no creemos que haya diferenciación de un discurso poético técnicamente distinto.

Grecia, retratada desde un satélite (Foto: Especial)

Es en la República, done encontramos los más duros ataques contra la poesía, especialmente la poesía imitativa. De la poesía se habla en los libros II, III y X de esta obra. En los libros II y III se encuentra la exposición más amplia de Platón sobre la poesía. El móvil de este interés es ético y no técnico.

La poesía es analizada es su función educativa y de ahí la necesidad de una vigilancia especial, una censura sobre los contenidos poéticos: “En primer lugar por tanto hemos de vigilar a los que inventan las fábulas, aceptándoles tan sólo los que se estimen convenientes y rechazando las otras… Desde luego despreciaremos la mayor parte de las fábulas de nuestros días.” Y refiriéndose a Hesíodo, Homero, y los demás poetas, dice: “Estos son los que han forjado las falsas fábulas que vienen repitiéndose indefinidamente”. Toda poesía pues, recubre un pensamiento falso.

Llama “diégesis” a todo lo que dicen los poetas y podría entenderse como “relato” al tiempo que desprecia, lo que es específico del estilo, la armonía, la versificación. Lo mismo que en el Gorgias, se reduce la poesía a la retórica. Y lo más importante desde el punto de vista formal se especifica en qué consiste el relato poético imitativo. Es imitativo el relato en el que el poeta se oculta detrás de su creación: los personajes hablan en primera persona y el autor no aparece en ningún lado. No es mimético el relato en el que el autor está presente, es decir en el que los personajes no hablan en primera persona sino que es el autor quien refiere las palabras de los personajes.

Según el papel que en una obra desempeñe, la imitación se clasifica en una de los tres grupos siguientes: a) teatro (tragedia y comedia), donde el autor no aparece en ningún sitio y por eso es colocado en el escalón más bajo; b) la epopeya que tiene parte dramáticas (imitativas) y partes narrativas puras, está en el escalón intermedio; c) el ditirambo (entendido como poesía lírica), aunque el tiempo de Platón tendía a la forma dramática, que es el género puramente narrativo, ocupa el lugar más elevado. La razón por la que Platón rechaza la poesía mimética es de tipo psicológico.

En el libro X de la República es donde más severamente se condena a los poetas. La razón está en la naturaleza misma de la poesía, o más exactamente, en el procedimiento en el que normalmente se basa: la mimesis, la imitación. Porque la práctica de la mimesis llega a alejarse del ser y a introducir el desorden en uno mismo y en lo demás.

Contrasta sobremanera con el ataque de que la poesía es víctima en la República, el elogio que de ella se hace en el Fedro. Así en el tema del amor tienen más valor los escritos de los poetas Safo y Anacreonte que el discurso de Lisias. Otros poetas son citados elogiosamente en este diálogo. La poesía es ensalzada como forma divina, la poesía inspirada es divina como el amor.

Vemos el gran cambio de perspectiva en el juicio de Platón: en primer lugar los poetas no son responsables de su inmoralidad; en segundo lugar los poetas serán capaces de hacer buenas imitaciones, es decir ya no están cargados de una imposibilidad intrínseca en tanto que imitadores de reflejos. Todo depende de las circunstancias ambientales, parece que el arte pierde algo de su metafísica y cobra una perspectiva social en el pensamiento platónico. La mimesis es en cierta manera rehabilitada respecto a la anterior visión. El papel armonioso y rítmico como don de las musas y el papel de equilibrio que la poesía desempeña en la cultura del hombre son otros temas aludidos en el Filebo.

Fragmento de "La República" en el "Papiro Oxyrhynchus" (Foto: Especial)

Intentaremos presentar a continuación en esquema lo que podría ser la poética de Platón. Dividiremos las cuestionas en dos grandes apartados: uno referido a la literatura y otro referido al discurso literario.

No se puede hablar de la literatura como de un arte independiente: la poesía está mezclada con la música casi siempre. Formalmente la diferencia entre poesía y música y poesía y retórica, por otra parte, no es clara en Platón. No creemos que se pueda hablar de la literatura como arte de la palabra. Aparte están las dependencias respecto a la moral y a la metafísica. Hay una mezcla de lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero en la teoría platónica que choca bastante con nuestra concepción de literatura como un arte independiente que tiene sus reglas propias.

Se pueden agrupar las observaciones de Platón sobre la poesía en dos grandes apartados: uno que habla de la falsedad y del poder corruptor de la poesía y otro que se dedica a la naturaleza de la mimesis y de la inspiración.

a) En lo referente a la literatura con la verdad y con las almas, hay que comprender el prestigio que los griegos concedían a los poetas como guías en su educación y en su moral.

En lo que atañe a la moral, la poesía muy frecuentemente carece de seriedad al tiempo que posee un poder de encantamiento que despierta las sospechas de Platón.

b) El problema de la imitación poética está íntimamente relacionado con el de la inspiración. Hay en Platón una constante fluctuación: la poesía ya recibe alabanzas por nacer de una inspiración divina, ya recibe las más duras críticas por no producir más que imágenes que se apartan grandemente del modelo.

La génesis de un esbozo sobre la inspiración parece haber precedido el desarrollo sobre la mimesis en la teoría platónica. Así, en la apología de Sócrates se afirma que la creación poética no debe nada a un saber adquirido sino que es posible gracias a las cualidades innatas instintivas y a una intervención del poder divino.

Antes de la exposición de la teoría de la mimesis en la República, es en el Cratilo donde aparece este concepto, referido a la imitación que los nombres hacen del objeto designado.

La inspiración y la imitación se unen en el quehacer del poeta y hay que observar la revalorización progresiva de la imitación en la teoría platónica. A la pregunta, pues, de ¿qué es la literatura? Platón responde que es inspiración e imitación; que su relación con la realidad es errónea muchas veces; y que su influencia en los ánimos puede ser nefasta. De ahí la necesidad de una censura sobre toda actividad literaria.

En la República, Platón ordena la poesía en tres categorías según el papel desempeñado por la mimesis: a) Arte dramático b) Ditirambo y c) epopeya.

Después de este acercamiento a la parte más técnica de la literatura, se impone destacar algunas notas de la teoría platónica. No nos da Platón una caracterización de qué sea la literatura. Si por una parte señala su carácter irracional (inspiración), por la otra observa su carácter contradictorio y erróneo respecto a la realidad que imita. Todo esto teñido de constantes juicios sobre el valor moral o inmoral de la literatura. Es decir se reconoce su repercusión social e incluso su valor subversivo.