Ganar y perder

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El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.

Confucio

Miguel Márquez Márquez (Foto: Archivo)

¿Quiénes son los perdedores y quiénes los ganadores?

La discusión escasamente se pone sobre la mesa del café, la sobremesa, la tertulia multitudinaria de los viernes. Ahora es virtual. El Facebook y el Twitter (FB y TT) estuvieron abiertos el domingo, en el transcurso del proceso interno que vivió el panismo nacional y el guanajuatense, para elegir a sus candidatos a la presidencia de la república, al gobierno del estado, a algunas alcaldías y diputaciones.

Miguel Márquez Márquez, como todos los pronósticos oficiales lo daban por ser el candidato oficial, ganó la interna entre quejas públicas y también virtuales que mediante correos electrónicos y mensajes en el FB y TT dejaban algunos de los votantes o de los operadores de los oponentes, José Ángel Córdova Villalobos y Ricardo Torres Origel, que acusaron al marquismo de acarreo, compra de votos, irregularidades en la instalación y operación de las casillas, etcétera.

Había sustancia, aunque Márquez dijera que él personalmente nunca avaló ni avalará el chanchullo o el acarreo, ni lo aplicará. Hubo videos, grabaciones. Pero no denuncias. La instancia oficial, la dirigencia del partido y la comisión de elecciones, concluyó que la jornada fue tranquila y que no recibió uno, un solo reporte formal de irregularidad o conducta ilícita que marcara el proceso.

Igual ocurrió durante toda la precampaña. El exceso en el tope de gastos, los funcionarios municipales y algunos del gobierno estatal trabajando con 3M en horarios, vehículos y con teléfonos o radios o correos propios del trabajo, la operación comandada por el gobernador Oliva… que también decía, o hacía, o aparentaba operarle “con todo” a Ernesto Cordero… quien aquí fue arrasado por Vázquez Mota.

Arrasado.

Y vino el proceso, y vino el silencio de Córdova y el de Torres Origel, y su evidente incomodidad al presentarse junto a 3M, aunque ninguno de los dos cedió a las presiones para aparecer en la fotografía levantando el brazo del candidato, como sí lo hicieron Creel y Cordero con Vázquez Mota esa misma noche.

Ningún procedimiento interno, ninguna denuncia formal —al menos hasta el momento—. ¿Así o más fácil para Márquez?

Con frecuencia, o a veces hasta el abuso, los políticos invocan a los medios de comunicación para el dicho, pero no para el hecho, y pretenden que éstos se asuman como agentes investigadores del ministerio público, integren la averiguación y consignen ante el juez.

Dudas, preguntas, desconcierto. La estrategia del doctor Córdova se basó en ese juego (estilo “AMLO es un peligro para México”) pero se quedó en esas meras palabras, ecos vacíos ante las instancias correspondientes del PAN, o hasta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, si el asunto lo ameritaba.

Para muchos —panistas y no en Guanajuato— Córdova parecía ser una figura de alternancia dentro de la alternancia que en algún momento fue Acción Nacional para los habitantes de este estado; la ruptura de una continuidad —salvo que el discurso de Márquez sea veraz y pase a los hechos— que se augura callará, ocultará, simulará y mantendrá el orden de cosas que en el panismo del gobierno ya huele a que se está pudriendo.

En el debate a través de FB hubo quién opinó que es más importante saber ganar, y que Márquez no fue ganador, sino que fue llevado al triunfo mediante una operación que mostró esa cara de descomposición electoral dentro del partido blanquiazul.

¿Y Cordero en Guanajuato? Fue llevado al matadero… por quienes le colgaron el vellocino de oro.

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Verónica Espinosa es periodista. Ha desarrollado una importante trayectoria en medios impresos y electrónicos de la región desde hace ya varios lustros. Actualmente es corresponsal del semanario Proceso en el estado. Con más de una década de emisiones radiofónicas a sus espaldas, Candil de la Calle, prestigiada columna de opinión, análisis y crítica política ahora llega cada miércoles a través de igeteo.mx por escrito, para descubrir la desnudez de la política y la observación acerada sobre la cosa pública.