CAMBIO DE TURNO

CAMBIO DE TURNO

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En el imaginario social siempre hay quien dice que las escuelas o institutos fueron construidos sobre un viejo panteón, por lo que de seguro y segurito ahí espantan. Yo, que he trabajado en varias escuelas como profesora, sí he sabido de situaciones que certifican que hay almas solitarias en esos lugares donde mucha energía es buena o mala, pero también existen esas energías que no saben que han fallecido, que solo siguen su rutina y siguen ahí como si estuvieran vivos, incluso en redes sociales han registrado en videos a personas que se ven conversando con alguien y en la grabación se ve completamente solo, hablando, pero más solo que la noche.

Me cuenta Memo, mi amigo que es vigilante en un instituto de investigación de nivel superior, que sus compañeros han vivido experiencias extranormales que los han dejado estupefactos y muertos de miedo, tanto que les es imposible comprender lo vivido y mejor deciden retirarse.

Este centro de investigación es uno de los más exigentes en tanto lo académico, tanto, que muchos de los investigadores y docentes se tienen que quedar mucho tiempo, incluso hasta altas horas de la noche, en las instalaciones, ya sea para seguir un proyecto o terminarlo para entregar resultados a la federación. Pues bien, me dice Memo que él entró a este trabajo porque uno de los muchachos que estaba de guardia, tuvo una vivencia que lo llevo casi a la locura.

Como sabemos la función de un vigilante nocturno es recorrer los edificios y revisar que todo esté en su lugar y en paz, así como cerciorarse que nadie se quede encerrado en algún cubículo o baño, sus rondas se repiten durante varias horas de la noche y madrugada, tan mecánicas son que a veces no ven detalles que les avisan que eso o esa persona que ven no pertenece a este mundo. Esa noche, el vigía estaba seguro que había revisado bien todo el edificio y los estacionamientos, estaba por salir de uno de ellos para ir a su caseta de vigilancia, cuando vio que uno de los Doctores que laboran ahí, lo alcanzó en el pasillo ya con rumbo al estacionamiento, juntos en la madrugada fría y oscura se hacían un poco de compañía en la soledad de la noche. Iban platicando de la razón por la que se quedó en su cubículo, tan amenamente, que de igual forma, cuando llegaron a la caseta, el Doctor salió del instituto, el vigilante pensó que esta vez el Doctor había dejado el auto fuera del centro de investigación. La madrugada siguió igual que otros días, y amaneció. A las seis de la mañana llegó su relevo aquien en el cambio de turno le comentó lo sucedido que el Doctor del cubículo de hasta arriba había salido bien tarde hasta la madrugada y que estuvo platicando con él hasta que se retiró del instituto. Su amigo lo vio de manera incrédula, él sabía que ese investigador ya no trabajaba aquí, pero no le dijo nada, se quedó todo su turno cavilando si le decía la verdad sobre ese asunto y decidió que le diría la próxima vez que se topara con él. Pues bien, así lo hizo.

Al día siguiente le tocaba el turno nocturno otra vez al protagonista de esta historia, se encontró con su compañero vigía para relevarlo y éste aprovechó para contarle la verdad. Le dijo que el Doctor que había visto y hasta platicado con él la otra noche, ya había fallecido dos meses atrás. Nuestro vigía no podía creer lo que le contaba su compañero quien incluso le mostró las cámaras de seguridad y se veía claramente que él iba solo en el pasillo hablando solo, no estaba con él nadie más. Con los ojos desorbitados, sólo atinaba a mover la cabeza de un lado a otro negando la situación que él había pasado, fue tan vívida… pues recuerda claramente que lo saludó de mano cuando lo despidió en la puerta…que reían de la situación de estar solos en ese vacío y frío edificio, que…ahí fue cuando se dio cuenta que en verdad había estado conversando con un muerto. Trató de ser fuerte, se rio de lo visto en el video, tomó sus cosas, salió de ahí, se despidió a lo lejos moviendo su mano y se fue para nunca más volver, ni siquiera para renunciar. Su cara de terror quedó grabada también en ese video, ahora solo, aunque cuando iba bajando la calle empedrada, se vio en la cámara de vigilancia que una especie de bruma blanca lo seguía, tal vez el doctor quería agradecerle el recibirlo de vuelta en este mundo, o por fin se dio cuenta de que estaba muerto e intentó subir como bruma al cielo.  

Memo me insiste en que él se quedó en su lugar, y en verdad lo repite contantemente, tal vez como mantra para que ni ese ni otro Doctor se le aparezca en esas noches heladas de Valenciana, testigo de muchas muertes violentas y no violentas, pero una cosa es cierta: no saberse muerto provoca que esos espíritus sigan aquí, en espera de aparecerse y terminar lo empezado, en este caso una investigación que pueda descubrir de manera matemática la cura del cáncer, cómo crear agua de la nada, o reconstruir con fórmulas de nanotecnología desde un miembro hasta un satélite artificial, nunca supieron cuál era su investigación, lo que sí supieron fue que ese Doctor se suicidó al saberse engañado por su esposa más joven. No pudo con la realidad. Se adelantó. Cuando vengas acá a la ciudad, puedo llevarte a ese edificio, mostrarte dónde vieron su fantasma. Ven, lee y anda Guanajuato.