La pesadilla

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Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del PRI (Foto: Archivo)

¿Cuál pesadilla será peor?

¿La continuidad del PAN?

¿El regreso del PRI?

¿El triunfo de una izquierda plagada de tribus y priístas del pasado?

“La pesadilla está por terminar”, dijo el lunes el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, en la apertura de la plenaria de los senadores del PRI que se celebró durante dos días y de la cual Francisco Arroyo fue anfitrión gozoso, ostentoso y animoso.

Atrajo Pancho Arroyo los reflectores, el espaldarazo de su amigo-padrino Manlio Fabio y de sus compañeros del grupo de senadores; presumió a la esposa, a la hija (la regidora Éricka Arroyo), al nieto, al yerno. No ocultó su exultante alegría al tener en la mesa, como invitado especial, al caballo puntero Miguel Ángel Chico Herrera, virtual candidato a senador, junto a Eduardo Knapp Aguilar, a Luis Felipe Luna Obregón, a los demás regidores del PRI en el Ayuntamiento.

Mesa grande la de inauguración de la plenaria, donde cupieron los diputados locales, los federales. Donde se reconoció la lealtad y la disciplina de Hugo Varela por “bajarse” de la candidatura a senador para dar lugar a los pactos con Chico Herrera, quien quizá en jugada similar a la de Arroyo en el 2000, vuelva por sus fueros en unos añitos más y diga: “yo me bajé en el 2012, ahora me toca”.

“Me toca”, dice Francisco Arroyo, y le recuerda a Juan Ignacio Torres Landa que se hizo a un lado.

No es que Arroyo tenga las mejores expectativas de voto o sea el aspirante más popular y aceptado. Eso parece muy claro. El amarre de la candidatura a gobernador, según su apuesta, es por otra vía.

Y ni siquiera se ve claro que el PRI pueda, esta vez, una más, recuperar la gubernatura.

Ni siquiera por el efecto Peña Nieto, tan en picada últimamente.

Ni siquiera porque aquí la izquierda parece muerta y enterrada y no logra articular un proyecto con un liderazgo que arrastre a los guanajuatenses tras ella.

Ni siquiera por la lucha máscara contra cabellera, a tres caídas, sin límite de tiempo, en la que están enfrascados los aspirantes del PAN a gobernador, de Córdova contra Márquez, de Torres Origel contra Márquez.

Ni siquiera porque los priístas dicen haber aprendido la lección y en lugar de dividirse internamente, ahora pretenden ir en unidad, con candidatos de unidad, así, muy a su viejo estilo.

Ni siquiera porque Oliva apoya a Cordero, Cordero a Márquez, Fox a Córdova, Córdova a Josefina, Fox a Creel (¿o a Peña Nieto?), Oliva a Márquez.

Y menos, mucho menos, si en el CEN del PRI se empeñan, como parece, en seguir viendo a Guanajuato como un cero a la izquierda, como un estado perdido, como un coto de votos duros que no dará para más, como un escenario adverso ante la instalación impune de la derecha que ya ha dado visos de clara descomposición, corrupción, desvío de principios y de personas.

Ni siquiera porque el propio panismo parece querer entregarse al desencanto ciudadano en charola de plata.

Al corte, el único ganón es Miguel Ángel Chico Herrera, con una candidatura a senador en el bolsillo.

Ni en sus mejores sueños.

*

Verónica Espinosa es periodista. Ha desarrollado una importante trayectoria en medios impresos y electrónicos de la región desde hace ya varios lustros. Actualmente es corresponsal del semanario Proceso en el estado. Con más de una década de emisiones radiofónicas a sus espaldas, Candil de la Calle, prestigiada columna de opinión, análisis y crítica política ahora llega cada miércoles a través de igeteo.mx por escrito, para descubrir la desnudez de la política y la observación acerada sobre la cosa pública.