EDAD

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Estaba reflexionando hace unos días que actualmente tengo más edad que mis padres cuando me tuvieron, pero que mi vida es completamente distinta a la que ellos tenían en aquellos tiempos y eso me hizo sentir presión, por la falta completa de estabilidad laboral, emocional, por aquella adolescencia perenne, por seguir teniendo amigos y pasatiempos no productivos.

Lo cierto es que los parámetros de envejecimiento, se mantuvieron relativamente estables durante muchos años, eran ciclos de vida muy sencillos ser niño, joven y a partir de contraer responsabilidades ya ser un adulto, para siempre y con muy pocas variaciones. La generación de mis padres entonces aún tenía esas normas, las que les siguieron fueron modificándolos poco a poco, pero el cambio o la comparación con los que somos llamados millenials, es abismal.

Por cuestiones mercadotécnicas se han ido haciendo cada vez más grupos de edad, a los cuales venderles cosas y con los cuales generar rivalidades bastante inútiles, pero nos ha brindado el beneficio de seguir disfrutando de la vida (afortunadamente no solo comprando cosas) y la normalización del ocio y el entretenimiento.

Pero no todo es miel sobre hojuelas  en la vida de los que estamos en esas edades, la verdad es que también gastamos tanto en nosotros mismos y nos concentramos en el hedonismo y el narcisisimo por que estamos educados y formados para tener una vida que ya no existe, no hay trabajos para siempre, ni siquiera tenemos las prestaciones más básicas y esto hace que mantener una familia o aspirar a tener una casa sean sueños guajiros, sumado a que  los modelos relacionales están caducos y los que hemos improvisado fallan miserablemente.

Creo que mas allá de la edad, la adultez o madurez está vedada para muchos de nosotros y tendremos que aprender a vivir con ello dejando de lado la culpa y la presión.