Tambores de guerra

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1. Estas fueron algunas de las frases del gobernador Juan Manuel Oliva, mismas que fue desgranando en un frenético recorrido de fin de semana por varios municipios —Salamanca y San Luis de la Paz, entre ellos—, descubierto ya, a gusto con el papel que mejor sabe desempeñar, el que más le gusta, en el que se inició y que le ganó deudas y compromisos para una diputación local, una senaduría, una secretaría de gobierno… una gubernatura: la de operador electoral del Partido Acción Nacional.

“Suenan los tambores de guerra, de la guerra electoral en Guanajuato, un estado de resultados, donde los gobiernos del PAN han demostrado cómo se debe de gobernar en salud, deportes, economía, en seguridad, por todos los rincones de Guanajuato y lo más importante, es que lo hemos hecho todos”.

Lo dijo el gobernador convertido en mercadólogo de sus logros. Repite las frases que surgen de millonarios contratos con empresas de publicidad que para estos efectos son utilizadas, hasta que se convierten en una verdad. Lo dice el gobernador-operador, el talachero del PAN, el armador de la estrategia que va por los votos, por el millón y medio de votos para el candidato más gris, Ernesto Cordero.

Es lo suyo. Y la gubernatura se le acaba.

2. Suenan los tambores en la oficina del director del Instituto Electoral del Estado. Suena la diatriba y el insulto contra periodistas porque se atendió una denuncia, porque se siguió una historia, porque hay periodistas que apelamos a la memoria y al oficio, porque surgen preguntas incómodas para el funcionario que en realidad está enfrentando consecuencias de los actos del pasado.

Hace casi tres años Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú salieron de la programación del Festival Internacional Cervantino, y de la cartelera del Instituto de la Cultura. Entonces le pregunté a don Juan Alcocer —yo le seguiré llamando don Juan porque no inmiscuí visos personales en una denuncia periodística— cuál era la razón. Me respondió que habría nuevas reglas del juego porque participaban “los mismos de siempre”, hablando de las mafias culturales, de grupos y artistas cercanos a su antecesor durante muchos años, de la necesidad de un esquema más democrático. Aire fresco, apertura para todos. Me pareció magnífico.

Han pasado tres años y los únicos que contundente y definitivamente quedaron fuera son los Leones de Xichú. Lo sé porque hace por lo menos 25 años hago la cobertura periodística del Festival Cervantino. La mayoría continúa; algunos van y vienen del programa, pero siguen ahí.

Por supuesto que hubo incomodidad. Quién tomó la decisión, quién se sintió aludido, quién no quiso molestar al gobernador con estas voces, eso no es lo importante. Tampoco será, tristemente, ni la primera ni la última vez.

Han pasado cuatro administraciones, cuatro sexenios, cuatro gobiernos.

Este también pasará.

La memoria queda.

3. El presidente Felipe Calderón estuvo la semana pasada en una gira de trabajo por Michoacán. En uno de sus discursos, le dijo a la gente del estado donde nació que probablemente sería su última visita en un tiempo, que dejaría de ir mientras pasa el proceso electoral porque no quiere interferir en la elección de gobernador… ¡mientras su hermana María Luisa “Cocoa” Calderón es la impuesta candidata del PAN a gobernadora!

Una candidata que lleva el sello de Los Pinos en la sangre y en la frente; recursos, una protección que ya quisiera el gobernador Godoy… y la bendición presidencial, pues cómo no.

Creímos que las ansias febriles que alguna vez tuvo Marta Sahagún de convertirse en candidata presidencial en el sexenio de su marido significaban la cima de la ignominia política.

En este México que tanto nos preocupa, cada vez nos quedamos más cortos de expectativas. La realidad nos rebasa a carcajadas.